¿Qué ves en las fotos?

Cuando, hace años, fotografiaba con negativo analógico en blanco y negro (porque la era digital no había llegado todavía), me preocupaba mucho el proceso de revelado hasta conseguir la foto sobre el papel.

En la fotografía analógica la elección del tipo de negativo y su revelado, en el que el tiempo y la temperatura hacen variar contraste y grano, es la primera fase en la que el fotógrafo consolida la fotografía. Ya no podrá volver atrás para cambiar ningún parámetro porque el proceso es definitivo. Para siempre.

El positivado en el laboratorio sobre el papel fotográfico, donde se decide el recorte, el tono, el contraste, las zonas, etc., nos lleva al resultado final. Una vez finalizada, secada y vista a la luz del día, si queremos cambiar algo de esa fotografía habrá que hacer un par de cosas: romperla y volver al laboratorio para positivar de nuevo.

Y una vez hayamos decidido que esa es nuestra foto, la que queremos, todo el mundo va a ver la misma imagen. Quizá la luz ambiente pueda influir algo en como se vea, pero básicamente siempre va a tener el mismo detalle, contraste, brillo, tono, formato …

La era digital ha llevado a la fotografía a imitar ese proceso mediante medios informáticos, hardware y software, para llegar al mismo resultado: la impresión en papel. Pero la realidad es que muy pocas fotografías se imprimen. Internet hace que las imágenes circulen por todo el mundo en pocos segundos y que miles de personas puedan verlas en sus dispositivos en cualquier parte y al instante.

¿Qué ven? ¿Qué vemos?

Después de una cuidadosa exposición, el fotógrafo edita la imagen en su ordenador y realiza todo el proceso necesario para llegar hasta el resultado final que considera perfecto. Ajusta niveles, saturación, tonos, brillos, recorta y cambia los formatos. Vuelve a ver esa foto después de un tiempo, y todavía hace algunos pequeños ajustes hasta que la deja “redonda”. Y la sube a su servidor de intenet o se la entrega a su cliente para que la suba él a su web. Trabajo inútil y perdido. La foto se verá en diferentes tamaños y en diversos dispositivos sin ninguna fiabilidad (ni en brillo, ni en color, ni en nitidez), en portátiles, en teléfonos móviles, en tablets … Se verá en la calle, al sol o en la oscuridad de una habitación. Y cada vez será diferente, muy diferente, desastrosamente diferente.

Por eso, un consejo: si tu fotografía no va a ser impresa, sino que va a publicarse en internet, nunca te preguntes como se va a ver ni pierdas mucho tiempo afinando la edición. Salvo que lo hagas para tu propia satisfacción. Porque lo que tu ves nada tiene que ver con lo que verán los demás, salvo mera coincidencia.

(En esta entrada no voy a poner ninguna foto, total para como la vais a ver …)

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