Cocinar una foto

(13/01/2013)

Aunque lo que se entiende por cocinar una foto suele ser la edición o el procesado con un software, yo quería dar aquí mi opinión de los ingredientes que le dan valor, que la hacen algo más que una simple imagen para los que las vemos.

Como ocurre en la gastronomía, las diferencias que hay entre un plato de comida casera y un plato de los llamados de “cocina de autor”, suelen ser más bien de envoltorio que de resultado final. Y por eso, la cocina de toda la vida sigue existiendo, no solo en casa, sino en la mayoría de los restaurantes. Porque tiene muchas cualidades que la cocina sofisticada y creativa no ha conseguido igualar a pesar de la tecnología, el marketing y la literatura de los nombres de sus platos.

En realidad es que solo hay dos tipos de cocina (como en tantas cosas de este mundo): la buena y la mala. Y eso mismo le ocurre a la fotografía.

He leído extensas y complejas explicaciones de lo difícil que ha resultado hacer una determinada foto, de las largas horas de espera y preparación que la precedieron y del complejo procesado que tuvo que realizar el autor para conseguir el resultado deseado. Y, al final, solo veo una puesta de sol parecida a los miles que entran cada día en Flickr. Un alarde de técnica desaprovechado en una foto mediocre. ¿Por qué?.

Seguramente hay pocos fotógrafos que sean capaces de tirar a la papelera todas las fotos de una sesión porque no valen nada. Y así una tras otra hasta que, por fin, una foto sea digna de ser expuesta al público. Todos pensamos que podemos “aprovechar” la mayoría de las fotos que hacemos. Un buen procesado en el Photoshop, y ¡zas! aparece como por arte de magia una obra de arte. ¡Qué error!. Estamos llenando internet de fotos mediocres que deberían ir a la papelera. Y no somos conscientes de ello (o quizá algunos sí).

Volviendo al símil gastronómico: hay fotos buenas y fotos malas, no hay fotos malas que se han cocinado (procesado) y se han vuelto buenas.

Para hacer una reflexión previa sobre la calidad de una foto, yo propondría pensar en tres ingredientes: contenido, creatividad y estética. En la medida que aparezcan en ella, su interés aumentará. Y lo hará también proporcionalmente a la compensación que haya entre ellos: un contenido interesante, que sea original, tratado de forma personal por el autor y con una estética que contribuya a crear la atmósfera necesaria, hacen las buenas fotografías. Y como en la cocina, la presentación redondea el producto, pero no lo crea.

Después de estas opiniones, solo me queda decir que, como no soy coherente conmigo mismo, seguiré compartiendo mis fotos mediocres con quien quiera verlas y no las tiraré (todas) a la papelera. Pero aclarando que soy consciente de que debería hacerlo.

Y ahora la foto:

Mama Noel
Mama Noel

Comentario: El contenido, sin ser nada especial, puede tener cierto interés al tratarse de una chica disfrazada de Papá Noel. La fuerte luz crea una atmósfera poco navideña y marca las sombras. La estética del ByN, con una tonalidad muy clásica, da un aire intemporal a la foto. Podría ser una buena candidata a la papelera. Pero a mi me gusta.

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3 comentarios en “Cocinar una foto

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